SOLUS CHRISTUS
La Reforma hizo un llamado a la iglesia a regresar a la fe en Cristo como único mediador entre Dios y el hombre. Mientras la iglesia romana mantuvo que “hay un purgatorio y las almas que son detenidas allí son ayudadas por las oraciones intercesoras de los feligreses”, “los santos deben ser invocados y venerados;”, y que, “sus reliquias deberán ser veneradas”, los reformadores enseñaron que la salvación es solamente a través de la obra de Cristo. Como escribió Juan Calvino en “Institución de la Religión Cristiana: “…intervino Cristo, e intercediendo por nosotros tomó sobre sus espaldas la pena y pagó todo lo que los pecadores habían de pagar por justo juicio de Dios; que expió con su sangre todos los pecados que eran causa de la enemistad entre Dios y los hombres; que con esta expiación se satisfizo al Padre y se aplacó su ira; Que él es el fundamento de la paz entre Dios y nosotros... que no podemos albergar sentimiento alguno de su benevolencia y amor paterno hacia nosotros, sino en Jesucristo” (“Libro Segundo. Capítulo XVI. Punto 2).
De la misma manera en el Catecismo de Heidelberg, Pregunta 30: “¿Creen pues también en el único Salvador Jesús, aquellos que buscan su salvación en los santos, o en sí mismos o en cualquiera otra parte? No, porque aunque de boca se gloríen de tenerle por Salvador, de hecho niegan al único Salvador Jesús: pues necesariamente resulta, o que Jesús no es perfecto Salvador o que aquellos que con verdadera fe le reciben por Salvador tienen que poseer en El todo lo necesario para su salvación.”
En la manera en que la fe evangélica ha sido secularizada, sus intereses han sido mezclado con los intereses de la cultura. El resultado es la pérdida de los valores absolutos, individualismo permisivo, y la sustitución de bienestar por santidad, recuperación por arrepentimiento, institución por verdad, sentimientos por creencia, destino por providencia, y gratificación inmediata por esperanza perdurable. Cristo y su cruz ha sido desplazado del centro de nuestra visión.
Reafirmamos que nuestra salvación es obtenida por el trabajo mediador de solamente el Cristo histórico. Su vida sin pecado y su pago imputacional (sustitucional) solamente son suficientes para nuestra justificación y reconciliación con el Padre.
Negamos que el evangelio es predicado si la obra sustituta de Cristo en la cruz no es claramente declarada y la fe en Cristo no es solicitada.
1 Timoteo 2:5,6; Colosenses 1:13-120; 1 Corintios 1:13, 30, 31; Gálatas 1:9; Gálatas 5:4; Romanos 1:16; Colosenses 2:10; 1 Juan 1:7






